
Parón en la producción de electricidad. Las centrales que la compañía gestiona en Catalunya generan un 32% menos de energía que en la media de los últimos 10 años.
La sequía y la falta de reservas en los embalses obligarán a la compañía Endesa a detener la producción de electricidad en la central hidroeléctrica de Mequinenza (Baix Cinca), una de las mayores de la península, que nunca ha parado desde que se inauguró.
El parón se realizará a mediados de noviembre, ya que el embalse se encuentra por debajo del 23% de su capacidad. Este es el segundo peor registro de la historia de este pantano inaugurado en 1966. Además, si no llueve, también podrían parar las centrales de Talarn y Gavet de la Conca, en el Pallars Jussà, y las de Pont de Montanyana y Escales, en la Ribagorça.
Este año se ha generado un 32% menos de energía que en la media de los últimos 10 años y habría que remontarse a 1989 para encontrar una producción tan baja.

Si no hay agua no hay electricidad
La sequía de este 2022 ha provocado una caída en picado de la producción hidroeléctrica en las centrales de Endesa. Esta complicada situación empezó el año pasado, que ya fue seco, pero gracias a las reservas de los embalses se pudo concluir de forma correcta. Sin embargo, este año no ha llovido, el invierno ha sido especialmente seco. Esto ha derivado en la caída de reservas y ha motivado que haya sido uno de los peores años de la serie histórica. Habría que remontarse a 1989 para encontrar una situación tan baja, con una producción del -32% en relación a la media de los últimos 10 años.
Si la comparativa se hace con el pasado año, el descenso también es acentuado. La cifra es de cerca de un 15% menos de energía generada en las centrales que la compañía tiene en la demarcación de Lleida y un 13,2% con todas las que gestiona en Cataluña.
Las centrales de las cuencas internas de Catalunya que gestiona Endesa han sufrido una caída de la producción del 51,8% frente a la media. En la demarcación de Lleida, las que más han bajado producción han sido las de la cuenca del Segre, con un 53,5% menos en relación a los últimos 10 años, y un 41,9% menos que en 2021.

Una situación sin precedentes en la producción de electricidad
Por todo ello, si en los próximos días o semanas no llegan abundantes lluvias, Endesa se verá obligada a detener la actividad en algunas de las centrales donde se llegue al mínimo de capacidad de utilización de los embalses. Estudian hacerlo en las centrales de Talarn, Gavet de la Conca, Escales y Pont de Montanyana, y es seguro en Mequinenza.
Será la primera vez en la historia. Y es que la situación de este embalse de la cuenca del Ebro es crítica, por debajo del 23% de su capacidad, con 344 hectómetros del total de 1.533 que tiene.
Pese a que la situación que ha provocado esta caída de la producción hidroeléctrica, Endesa trabaja de forma coordinada con los diferentes reguladores – la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y la Agencia Catalana del Agua (ACA) – y con administraciones locales. El objetivo es dar respuesta a las necesidades relacionadas con la reserva de agua en el territorio.
La ley de agua establece un orden claro de prioridad de uso del agua de forma que se fija en primer término el uso humano, seguido del riego, el industrial y posteriormente la producción hidráulica.
Al mismo tiempo, es necesario seguir cumpliendo con los criterios medioambientales de los caudales ecológicos o el mantenimiento de cotas en determinados embalses.