
El agua crea un impacto económico de primer orden y a pesar de ello, puede que no seamos suficientemente conscientes que se trata de un bien natural escaso.
Damos tan por seguro que en cuanto accionamos el grifo tendremos agua a disposición, que a menudo no le concedemos la importancia que realmente tiene, que es mucha. El agua es un bien que debe ser altamente apreciado.
En algunos puntos del planeta los recursos hídricos son cada vez más escasos y el efecto de esa escasez se deja notar con fuerza en determinadas zonas del planeta que se están desertizando a marchas forzadas.
El agua es un componente esencial de las economías. Así lo ha declarado Naciones Unidas y es necesaria para crear y mantener los puestos de trabajo en todos los sectores de la economía, puesto que del agua dependen actividades económicas tan importantes como la pesca, la agricultura, la producción de energía, la construcción, el reciclaje y naturalmente, la explotación de los bosques y la agricultura.
Se calcula que el 78% de los puestos de trabajo que representan la mano de obra mundial dependen del agua en uno u otro porcentaje.
La industria cada vez está más concienciada y pone todo su esfuerzo en el aprovechamiento y reciclaje del agua como elemento fundamental de su cadena de valor, pero lo cierto es que todo el mundo debe poner su granito de arena en el uso eficiente del agua que utiliza y consume a diario.

Unos cuantos consejos
Si te preocupa el derroche de agua y al mismo tiempo quieres cuidar el planeta contribuyendo al ahorro del líquido vital, presta atención a las recomendaciones que vienen a continuación.
De acuerdo a una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística, cada persona consume una media unos 132 litros de agua diarios. Pueden parecer muchos litros por persona y día, pero lo cierto es que en verano, esa cifra todavía aumenta más y las cifras de las empresas que gestionan el suministro de agua, así lo demuestra.
Gracias al efecto del agua, podemos refrescarnos, asearnos, saciarnos e hidratarnos todo cuanto sea necesario, pero siempre teniendo en cuenta que los recursos del planeta son limitados y finitos.
Algunas sencillas estrategias para ahorrar agua
Veamos cuáles son:
– En vez de bañarte, dúchate. Ahorrarás unos 120 litros por ducha, si te enjabonas con el grifo cerrado. Si eres de ducha templada o incluso caliente, es una buena idea recoger el agua fría mientras esperas que se caldee. La puedes utilizar para regar, fregar platos o para la cisterna del váter.
– Aprovecha el máximo la capacidad de tus electrodomésticos. Igual la lavadora que el lavaplatos, no los pongas en marcha hasta que estén llenos. Si además son electrodomésticos eficientes con catalogación A, además de agua también ahorrarás energía eléctrica, lo cual no es una mala idea.
– Es mejor regar las plantas cuando refresca. Si tienes plantas en tu jardín, aunque sea un jardín pequeño o incluso una terraza con algunos tiestos con plantas, necesitarás mucha agua para que vivan en buenas condiciones. Para conseguir un ahorro efectivo en este aspecto, puedes o bien practicar la xerojardinería y crear un jardín diseñado para reducir el consumo de agua, o bien regarlas por la tarde-noche. Esto hará que las plantas aprovechen más el agua porque se evapora menos que durante las horas de más insolación. La consecuencia directa es que las tendrás que regar menos. También puedes recoger agua de lluvia.
Otras recomendaciones rápidas y lógicas son:
Asegúrate de mantener los grifos bien cerrados y evita que goteen para minimizar el impacto económico del agua.
Controla tu consumo de agua.
Reutiliza toda el agua que puedas y emplea sistemas de ahorro, como el botón de doble descarga de la cisterna del váter.
Entre todos debemos ser conscientes de la importancia del agua, más aún teniendo en cuenta de la forma como la factura también afecta nuestra cartera.