
El programa recibe el nombre «Blue-up» y busca afianzar la relación de Barcelona con el sector náutico.
El sector de los cruceros que atracan en el Puerto de Barcelona, ya sea para que los cruceristas pasen unas horas en la ciudad o bien teniendo la ciudad como punto de salida y llegada de los cruceros, no deja de tener su polémica. A un sector de la población le preocupa el impacto ambiental y económico que estos cruceros tienen para Barcelona. Otros, sin embargo, especialmente los dedicados a negocios que tienen que ver con distintos servicios en la ciudad, aplauden con entusiasmo la llegada de nuevos turistas.
De hecho, Barcelona se está convirtiendo en un referente del sector por su impacto en el sector económico y las medidas anticontaminación que se han impulsado desde el puerto, entre ellas, que toda la actividad crucerística se haya trasladado al Moll Adossat. Este es el muelle más alejado de la ciudad y en él habrá un máximo de siete terminales. A día de hoy el tráfico de cruceros supone algo más del 10% de tráfico de la infraestructura portuaria.
De acuerdo con los números que maneja la autoridad portuaria de Barcelona, el turismo de cruceros aporta 1000 millones de euros de facturación anual y empleo directo para 9000 personas. Se calcula que cada crucerista tiene un gasto medio de unos 230 euros por persona y día, un importe muy elevado si tenemos en cuenta que la media que gasta el turista que llega a Barcelona es de unos 70 euros diarios.

El Ayuntamiento, el Puerto y Costa Cruceros
A través de Barcelona Activa, el Ayuntamiento de Barcelona, el Puerto de Barcelona y Costa Cruceros colaboran en un programa para impulsar once empresas emergentes del sector náutico. Se trata de un plan con una duración de tres meses con el que los seleccionados recibirán formación y mentorías especializadas y, una vez finalice, dos de ellas serán galardonadas con dos premios de 10.000 euros.
Entre los proyectos escogidos se encuentra la creación de un software para detectar embarcaciones en desuso o una plataforma para buscar trabajo dentro del sector.
Según el concejal de Turismo e industrias creativas del Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Marcé, se trata de una iniciativa, que recibe el nombre “Blue-up”, que busca afianzar la relación de Barcelona con el sector náutico, y que forma parte de la planificación para desarrollar una economía sostenible, puesto que Barcelona es una ciudad con mar y no tener esto en cuenta no tiene ningún sentido.
Por su parte, Carles Rúa, jefe de innovación del Puerto de Barcelona ha declarado que la infraestructura está trabajando para aumentar sus lazos con el tejido empresarial de la ciudad con diversas iniciativas con las que aumentar el ecosistema innovador.
Por último, la vicepresidenta de relaciones corporativas y sostenibilidad de Costa Cruceros, Rosella Carrara, ha defendido que los barcos de la empresa están preparados para conectarse a la red eléctrica en los puertos para reducir su contaminación cuando atracan en la ciudad, una tecnología que ya utilizan en los puertos del norte de Europa.